Además de representar tu configuración energética, la carta natal en sí misma es un sello, un símbolo, un mandala. Posee una poesía, un propósito, una clave, una inspiración.

A partir de ella se crea una meditación personal propia y exclusiva de tu mapa, que te permite vivenciar e incorporar sus energías, así como obtener llaves motivadoras para descubrirte y desarrollarte en plenitud.

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